jueves, 27 de septiembre de 2012

Feliz cumpleaños Princesa de mi cuento.


¿Y si comienzo diciéndote las cosas a mi manera? Como siempre las he hecho desde el primer día, regalándote una canción, haciéndote ver lo que esconde una simple frase que puede volver luminosa cualquier mañana de Noviembre gris dando clases de matemáticas.
Mejor no, esta vez si me lo permites quiero comenzar haciendo las cosas diferentes porque tu llegaste para cambiarlo todo a mejor, asique intentaré decirte las cosas mejor, para que suenen más bonitas y emocionantes, para que cuando te encuentres a 3 horas a vuelo de pato y leas mis palabras llores con una sonrisa, pero recuerda que nunca unas palabras superarán la realidad, que es imposible de explicar con palabras lo que se siente cuando das un abrazo lo más fuerte que puedes, cuando ves aparecer a alguien saliendo de un tren o corriendo entre la gente del centro de alguna ciudad, que no se puede explicar con palabras la sensación de poder reírse sin un porqué y que aquel momento sea mágico, tan mágico que queda grabado para siempre en la memoria y es una de las cosas que quisiera saber expresar, así, con palabras, que no se puede, pero lo intentaré.
Puedo comenzar diciéndote Buenos días PRINCESA, aquella mañana hubiese deseado conocer a aquella princesa de ojos azules y pelo castaño, inocente por fuera, fuerte por dentro, aquella mañana era la perfecta para conocer a una princesa de cuento, sin final feliz por aquel entonces quizás, aún así princesa de un cuento del que nunca dude que deseaba participar. Mañanas de viajes con lágrimas en los ojos, de corazones empequeñecidos por la rabia, por no entender a ciertos monstruos de aquel entonces. Solía buscar una mirada entre la gente que calmase esas lágrimas, solía mirar el paisaje dejándome llevar por cada nota de una nueva melodía que sonaba en mi cabeza…solía buscar princesas de esas que salvan corazones, y llegaste tú, tu no eras una princesa a primera vista, ¿quién ha visto princesas sin largos vestidos de cola rosas, sin largas melenas que se mezclan entre el viento, sin corona, sin ranas ni príncipes? Yo al menos nunca vi una princesa así, me equivocaba…una princesa no es aquella que aparenta y que lleva coronas o que es hija de un rey, una princesa es aquella que te sabe escuchar, que aparece cuando más la necesitabas, es enviada por algún hada, que no desaparece a las 12 de la madrugada, que permanece contigo a pesar de las dificultades, a eso deberíamos llamar princesa.
Puedo comenzar a decirte que vi en ti lo que mis ojos no me dejaron ver año atrás, que mis lágrimas me enseñaron quien eras, que me enseñaron a quererte, a hacerte sonreír. Y llegó, llegaste y llegaron mis canciones para decirte, gracias princesa, estuviste ahí y no supe decirte que puedes volar todo lo alto que puedas, que nadie sabe realmente quien eres, que nadie conoce a la princesa, que solo yo tuve esa suerte y que no la dejaré escapar.
A día de hoy, después de risas, carcajadas, lágrimas, emociones, bulevares, tiendas de centros, parques de libros, abrazos eternos, estaciones abarrotadas de gente…después de todo eso y más, aquí estamos de nuevo, en Septiembre, a 3 horas a vuelo de pato, pero sin alas para volar, con las gotas de lluvia golpeando mis ventanas y la nostalgia paseándose por mi cuerpo, aquí estoy yo de nuevo, sin ti, contigo, pero lejos de ti. Allí estás tú de nuevo haciéndome recordar que un día conseguí aprender lo que significaba la palabra distancia, el dolor y la alegría que es capaz de causar, lo especial que te hace, que contigo aprendí y aprenderé una y mil veces más que cuando el tren se marcha y quedas apoyada en el filo de la ventana, cuando mis ojos deciden no ver desaparecer en un punto el tren en la lejanía, aprenderé que eres mi princesa, que siempre regresará por mucho que la espera se haga eterna, por muchas gotas de lluvia que deba ver caer, por fríos y vientos del norte que inexplicablemente me hagan echarte, más aún si cabe, de menos . Que es Septiembre y el frío engaña a los corazones débiles que conocen el camino de los patos hasta su hogar, que el frío me recuerda a ti.
Seguramente seas una de las personas más maravillosas que he conocido nunca, por todas las veces que has hecho que me ría, o que sonría. Por cada abrazo, por todos y cada uno de los detalles que tienes conmigo. Por todo en lo que te has convertido en tan poco tiempo. Porque siempre haces que un día malo se convierta en el mejor. Porque he descubierto en ti a una de esas personas que no soportarías que se fuera, que querrías tener siempre cerca, a tu lado. Porque ya no me imagino sin ti, ni quiero imaginarlo. Por elegirme, por arañarme el corazón, por ser así como eres, GRACIAS. Como nos dijimos un día y nos recuerda siempre aquella canción, gracias por la alegría y la paciencia cuando todo iba mal.
Y hoy 27 de Septiembre, el paso de las horas ha logrado que tu ausencia se haya hecho más presente aún, que me he acostumbrado a que te rías de mi inocencia, trates de hacerme enfurruñar y que te encante lograrlo, a que siempre estés llegando…y cuando llegas toda la espera se me haya olvidado. ¿Sabes que es lo más bonito que te puedo decir hoy? Felicidades princesa, nunca dejes de cumplir años en la distancia o conmigo porque, siendo ya septiembre, lo que más deseo es que volvamos a pasar frío juntas.
No olvides pedir tu deseo, porque como dijo mi amiguito Paulo Coelho “El riesgo de alcanzar un sueño es lo que hace que la vida sea encantadora” asique debemos tener una vida maravillosa ya que nunca hemos dejado de soñar.
Peter Pan se despide recordándote que nunca dejaremos de ser niñas aunque campanilla nos robe los polvos de hada, es algo que llevamos dentro, que tú me has dado, forever Young.

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